Secretos de Alcoba 68
- 16/04/2010 - 11:06
- Historia del ajedrez, Resto del mundo
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“21ª partida” del Mundial de 1966 entre Tigran Petrosian y Boris Spassky.
Fue representativa del llamado “arte de la defensa”. ¡Qué bien planteó la apertura Petrosian!. En realidad rozó la perfección. Spassky necesitaba atacar a toda costa para intentar empatar de nuevo el match, pero el gran maestro armenio, no lo dejó. Contragolpeó en el centro con una idea de su entrenador Boleslavsky y luego protegió magníficamente su flanco de rey. Permitió que Spassky tomara la siempre peligrosa columna “h” pero en realidad esta vez fue más por apariencia que por pura efectividad.
Con este empate a Petrosian le quedaban dos partidas con blancas y una sóla con negras.
La posibilidad de remontar para Spassky era realmente mínima. Petrosian se dirigía firme hacia la reválida de su título de campeón del mundo.
No cabe duda que los grandes campeones en sus “momentos pletóricos” demostraron todos, el por qué de su título. Y este match fue un justo ejemplo para acrecentar aún más si cabe la figura de Tigran Vartanovich Petrosian.
Adorna el artículo una foto de aquel tiempo de Petrosian “relajándose”, con otro juego de mesa, con su esposa Rona, que siempre controló muy bien los pasos de su marido por el Olympo del ajedrez.
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