Secretos de Alcoba 61
- 22/02/2010 - 19:45
- Historia del ajedrez, Resto del mundo
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“14ª partida” del Mundial de 1966 entre Tigran Petrosian y Boris Spassky.
He analizado esta partida después de haber visto también casi al unísono la tercera y cuarta ronda del Torneo Internacional Ciudad de Linares 2010, el Wimbledon del ajedrez!.
Lo he hecho a través del Internet Chess Club (ICC) donde el GM Andrés Rodríguez nos ha deleitado con preciosos comentarios y también conectándome con frecuencia con la web oficial del torneo donde el Maestro de maestros del periodismo ajedrecístico, Leontxo García, nos entretiene a todos con sus espectaculares comentarios y entrevistas a los propios ajedrecistas participantes y que también se puede seguir por el servidor de Chessbase.
De la tercera ronda debo decir que ha sido sin duda una de las más bellas jornadas ajedrecísticas que yo haya vivido en directo (!?).
Topalov jugó como un “jabato” contra Aronian y Vallejo, tuvo que entregar su dama(!?) para salvarse contra Gelfand. Por otro lado, Gashimov y Grischuk rememoraron el famoso “peón envenenado” de Bobby Fischer. Fueron tres tablas, pero ya nos dice Leontxo que todos estos cotejos los publicará con comentarios próximamente en su columna de El País… .
La cuarta ronda, disputada en el momento en que escribo esta crónica, fue algo más tranquila, pero también muy luchada. Gelfand se vio sorprendido por una novedad de Topalov, que pretendía fajarse contra una debilidad en “a4”. Mientras, Gashimov y Aronian jugaron un ajedrez clásico pero combativo; la partida de la jornada fue la de nuestro “españolito” Paco Vallejo (con negras) frente al actual campeón ruso y sexto del mundo, Alexander Grischuk. Le jugó de tú a tú, sin complejos y al final se acordaron unas justas tablas.
Una cosa es segura. Veselin Topálov, que lidera el torneo junto a Grischuk, de seguir mostrando esta combatividad y esta creatividad, se lo va a poner muy difícil a Vishy Anand en el Mundial que se celebrará en Abril de este año. Al tiempo… .
Por tanto, bajo ese espectacular “ambiente embriagador”, me dispuse entre ayer y hoy a desarrollar también la décimocuarta partida de aquel campeonato mundial de 1966.
Petrosian, tras su derrota en la partida anterior, estaba intentando recuperarse del varapalo cuando vio sobre el tablero una variante “orangután” (con negras) desarrollada por el aspirante Boris Spassky.
Se da la curiosidad de que el nombre de orangután a la apertura que comienza por “b2-b4”, o en este caso por “…b7-b5”, se lo debemos al gran ajedrecista y también prolífico escritor Xavielly Tartakower, pues un día antes de su enfrentamiento con Geza Maroczy en el famoso Torneo de Nueva York de 1924 acudió al parque zoológico neoyorquino y le presentaron allí a “Susana”, una hembra orangután que era una de las atracciones del parque.
Tartakower decidió al día siguiente dedicarle aquel “b2-b4” a Susana (!?) y de ahí surgió el feliz nombre de “Apertura Orangután” !.
Spassky a sabiendas del mal momento anímico que atravesaba el jugador armenio, decidió jugarle de este modo poco ortodoxo pero que le resultó verdaderamente efectivo. Ni más ni menos que para Svetozar Gligoric, Spassky igualó la contienda en la undécima jugada!.
A partir de ahí se desarrolló una lucha de maniobras (junto a una guerra de nervios) que estuvo a punto de darle la victoria a Boris Spassky. Eso sí, para lograrla, de nuevo hubiera tenido que sudar la gota gorda!. Muy instructiva me ha parecido la forma en que los módulos jugaron aquella posición interesante. No se la pierdan.
Luego llegaron los apuros de tiempo que se manifestaron con errores mutuos y un interesante aplazamiento que Spassky intentó forzar, pero ya sin éxito.
Por lo tanto, tablas (de milagro) para Petrosian, que seguía así ganando, pero por la mínima … .
Pasamos seguidamente a desarrollar los momentos más tensos de aquella 14ª partida:
Un saludo!,
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