Secretos de Alcoba 54
- 08/02/2010 - 12:47
- Historia del ajedrez, Resto del mundo
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Se pudo decir que la cuarta partida del campeonato del mundo de 1966 no dio para mucho. Fue la primera del duelo donde Spassky jugó sin arriesgar en demasía. Conociendo el estilo de Petrosian lo normal es que finalizara en empate. Pero tampoco se pudo decir que fuesen “tablas de salón”, como bien matizó O’Kelly de Galway.
La apertura escogida, la Catalana, fue como siempre sólida. Petrosian, cerrando el ala de dama, eludió la línea de moda de la época donde el GM danés Bent Larsen (con negras) había “paralizado” unos meses antes de aquel campeonato del mundo al GM ucranio Efim Geller, en un match celebrado en Copenhague que significó la primera victoria lograda hasta entonces de un ajedrecista occidental sobre otro soviético (!?). ¡Al igual que Fischer, cómo popularizó Larsen el ajedrez en Occidente!.
Esta cuarta partida, aparte de O’Kelly, fue comentada también por Kotov y Tal. Como ocurría con frecuencia, Tal fue el único que propuso una idea que hubiera dado una mínima ventaja a las blancas. Pero valorándola friamente no merece la pena tratarla aquí y ahora, porque hubiera habido todavía (de haberla realizado Petrosian) mucha partida delante.
Descargar y ver “fértil idea” de Misha Tal para esta cuarta partida.
Así que pasamos a contar lo sucedido en la quinta partida. Aquella ¡ya fue otra cosa!. Por primera vez en el match, Boris Spassky puso contra las cuerdas a Tigran Petrosian.
Tengo que decir que de entrada me llamó la atención tras reproducirla sin análisis. La misma que obtuve después de haber estado unas ¡catorce horas! con ella ya desglosándola con toda la calma del mundo a través, primero de los comentarios de los grandes maestros y después con la ayuda de los módulos informáticos: No fue nada fácil cristalizar la posible victoria de Spassky pese a su peón de ventaja.
Lo cierto fue que Petrosian eligió el sistema Rubinstein (…g7-g6) contra la Variante Panov de la Defensa Caro-Kann otra vez opuesta por Spassky. Y lo que ocurrió es que Boris se traía la lección bien aprendida de casa porque realizó una “novedad teórica” sobre una propia partida anterior de Petrosian que puso rápidamente en problemas al jugador armenio. O’Kelly en sus análisis recomendó otra forma de continuar el juego de Spassky recapturando en “d5” con la torre (en lugar de con peón como lo hizo Petrosian). Sin duda por lo visto en este S.XXI (módulos) pareció mejor alternativa, aunque habría que decir que la sensación también es la misma que en la partida, penosa defensa negra.
Luego sí es verdad que vino el “peor” fallo de Spassky, en su jugada trigésima. No debió haber descentralizado su caballo. El propio O’Kelly, Tal y Averbaj lo tuvieron claro entonces y los módulos también ahora.
Pasada esta gran oportunidad para Spassky, llegarían los siempre temidos apuros de tiempo de ambos contendientes y en el mismo sucedió que hasta Petrosian pudo haber levantado el vuelo obteniendo de aquel modo la iniciativa (jugada 38). Constituyó la explicación de este lance, uno de los más bellos comentarios de O’Kelly en su bonito libro del match.
Luego llegó el aplazamiento de la partida. Vasiliev fue testigo directo de cómo Spassky salio rápidamente a la calle a tomar aire, con pitillo en mano, con cara de enorme incredulidad mientras era vitoreado por los fans que abandonaban en aquella noche del 20 de Abril el “Teatro de Variedades” moscovita (!?).
Tras el desarrollo de la segunda sesión de juego (¡cuándo volverán los siempre añorados aplazamientos por el bien del ajedrez clásico!) Spassky declaró a la prensa que con la ayuda de su segundo Bondarevsky, no habían sido capaces durante la noche anterior de buscar un plan ganador para las piezas blancas.
Y es que en realidad no lo había, por mucho que el entonces “mítico comentarista de prensa” Misha Tal propusiera otro plan distinto al empleado para intentar ganar en la continuación de la partida aplazada. La realidad es que hoy en día Rybka 3 32-bit y Stockfish 1.6 JA (uno de los nuevos programas punteros) desautorizaron a Tal y dieron la razón a Spassky (!?).
El final que se desarrolló posteriormente fue de infarto y farragoso, también para este “modesto” comentarista.
Tal volvió más adelante a sugerir otra línea de clara ventaja para las blancas, difícil de ver y esta vez los módulos informáticos sí que la corroboraron, ahora eso sí, 1-0 tras más de 90 movimientos de ardua lucha (!?).
Del análisis conciso de esta partida una cosa quedó clara. Y la misma engrandece (aún más si cabe) a las figuras de Spassky y Botvinnik:
Entre 1963 y 1966 para vencer a Tigran Vartanovich Petrosian en un match había que derramar “sangre, sudor y lágrimas”… .
Descargar y ver momentos críticos de la quinta partida (inéditos).
Un saludo!,
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