Secretos de Alcoba 38

Spassky - Fischer¡La madre de todas las batallas!.

Leyendo el otro día el último número de la revista New In Chess me llamó la atención el artículo escrito por la viuda de David Bronstein.

¡Qué pena me dio del Presidente de la FIDE!.

Dice esa señora, que encima es hija de una gran eminencia del tablero, que cuando David murió, no recibió ningún telegrama del máximo dirigente de la organización del ajedrez mundial (?!).

¡Caray!, me dije. Se muere toda una leyenda del tablero y no tiene tiempo para estar al lado de su viuda… .

Esas son las cosas que marcan a los “dirigentes” del tablero. En este caso, seguro que los empequeñecen.

Siempre he dicho que los verdaderos protagonistas del ajedrez son los ajedrecistas. Dirigentes hay miles por todos lados. La mayoría dentro de una especie, llamemos vulgar o ramplona. ¡Qué me perdonen!, pero lamentablemente es así.
Sin embargo, ajedrecistas legendarios, a lo largo de la dilatada historia del juego ciencia sólo han habido unos cuantos y esos son los que verdaderamente interesan a los aficionados. ¡Forman parte de una estirpe selecta! y sin duda David Bronstein estará para siempre entre ellos.

Muere el hombre, ¡pero no su obra!. ¡Su legado!.

Cuando terminé de leer aquella entrevista, enseguida me acordé de lo que el gran “Devik” Bronstein opinaba de la décimotercera partida del match de 1972 entre Boris Spassky y Bobby Fischer.

Mejor se los cuento, así que pasemos pues a la parte bonita y lúdica del juego (la que obligatoriamente nos debe interesar a todos nosotros) y comentemos ahora para el gran público aquella bella partida, para mi, también sin duda, ¡la más grande que se haya disputado sobre un tablero de ajedrez!.

Sirva de pequeño homenaje póstumo al GM David Bronstein por haber tenido un gusto tan selecto (!!).

Descargar partida comentada entre Spassky y Fischer.

Un saludo!,

Sobre el autor

Ángel Jiménez Arteaga ha escrito 90 artículos en esta web.

Es periodista, historiador y por encima de todo amante apasionado del Ajedrez. El mismo se define así "Soy un pésimo jugador (2.070 puntos ELO), un buen periodista y un gran historiador del juego-ciencia.". Su gran pasión se llama "Bobby Fischer" aunque también le "pierden" los buenos libros de Ajedrez, una prueba de ello es la extensa colección que posee.

 

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