Qué es el ajedrez en su función educativa
- 07/07/2009 - 10:24
- Artículos, Psicología
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El ajedrez es un juego milenario que simboliza a la vida, su organización y la resolución de sus conflictos, que tiene adeptos organizados en 142 países y que sirve a la educación para modelar la personalidad del niño y realzar, descubrir o afianzar capacidades intelectuales. El ajedrez organizado se define como un JUEGO, un DEPORTE, un ARTE y una CIENCIA.
Como juego, posibilita una actividad donde el que aprende prueba sus habilidades estratégicas y tácticas para resolver problemas. El alumno lo hace en forma libre, agradado por un ambiente de compañerismo propio del juego, pero condicionado a un sistema de reglas que el profesor va proponiendo gradualmente. Se regocija porque ve y mide el resultado de lo que hace y comprende que sus mecanismos, en cada nivel que asciende, son valorados por el profesor y por sus compañeros.
Es aquí donde se lo considera un deporte. Aunque tal vez no llegue a un nivel de juego superior (pues ello depende de diferentes factores), el niño o joven así educado, concibe todas las formas que lo convierten en un artista particular. Empieza a resolver problemas de progresiva complejidad intelectual y, basta para adquirir las nociones para manejar su propio intelecto.
El deporte compara habilidades y, si es bien llevado por ese camino, el niño obtiene placer en medirse con otros en busca de engrandecer sus habilidades. Los torneos, organizados en función de crearle justas expectativas para su formación, son necesarios.
Allí, el alumno aprende a manejar sus logros, a socializar su individualidad, a no darse tregua para alcanzar mayores niveles y templa su espíritu al servicio de un logro deportivo. Saber ganar y perder, reconociendo sus habilidades y errores, en función de su entorno, le dan una nueva dimensión que modela su carácter.
El ajedrez es también una ciencia pues, a través de su práctica, el joven empieza a investigar metodológicamente, con un aporte invalorable para sus desarrollos en la escuela. Cuando mide, en un torneo, sus logros, comprueba que se le instruye sobre las formas planificadas y sistemáticas de adquisición de aprendizajes. Con el simple método de prueba y error que frecuentemente se adopta en competencias, el alumno corrige su camino hacia el nivel infinito.
Y si es acompañado en esta trayectoria por el reconocimiento de las habilidades propias que pone en juego, el empleo más efectivo de su inteligencia le demostrará que puede aplicar en modelos sus evoluciones. El ajedrez se estudia y se investiga y permite conseguir resultados luego de un trabajo paciente.
El ajedrez está organizado para lograr, en la escuela o en el club, los siguientes objetivos:
1 Aprender a plantear hipótesis y, con ello, a planificar la acción.
2 Adquirir hábitos de persistencia y dominio de la voluntad.
3 Percibir los mecanismos de la atención y la concentración.
4 Ejercitar distintos tipos de memoria, en especial, la visual.
5 Aprender a fundamentar las alternativas de opción, luego de reconocerlas con claridad.
6 Clasificar alternativas y establecer, con ellas, secuencias lógicas.
7 Liberar procesos de imaginación y fantasía en la creatividad.
8 Afianzar relaciones de causa-efecto con referencia a modelos de solución de problemas.
9 Aceptar la confrontación como método de medición de progresos.
10 Valorar las actitudes de meditación para la producción intelectual.
Los aspectos del ajedrez que influyen en la educación: su gran valor como herramienta educativa en todas las edades. Las capacidades que se desarrollan con el ajedrez son: atención, concentración, memoria visual, percepción, discriminación, análisis, síntesis, orientación espacio-temporal, razonamiento lógico-matemático, creatividad e imaginación.
Resulta obvio decir que la mejora de todos estos aspectos en el estudiante que practica ajedrez acarrea un evidente e inevitable incremento en su rendimiento escolar, que se manifiesta no sólo en su expediente académico sino en su grado de madurez personal.
No es menos importante la incidencia del ajedrez en el desarrollo y moldeado del carácter del estudiante. Aprender a analizar sistemáticamente los problemas, razonar contestaciones, conclusiones y soluciones de problemas, valorar anticipadamente ventajas e inconvenientes de una decisión, aprender a planificar, responsabilizarse de los propios actos y asumir sus consecuencias, desarrollar la capacidad de decisión, incrementar la autonomía y controlar la impulsividad, son sólo algunas de las aportaciones del ajedrez en la construcción del carácter de una persona.
A todo lo anterior debemos añadir los valores propios de todos los deportes, también presentes en el ajedrez, como: respeto a reglamentos, leyes y normas de comportamiento, deportividad ante victorias o derrotas, y respeto y consideración hacia los compañeros y rivales.

David Martín intercambia puntos de vista con Francisco Feo
De todo lo expuesto se deduce que el ajedrez constituye una excelente herramienta formativa que, aunque su utilización por el sistema educativo esté todavía en sus albores, tiene una gran potencialidad y un espléndido futuro, hecho ya realidad en algunos centros pioneros.
Incluso la UNESCO, en 1995, reconoció su importancia y recomendó oficialmente a todos los países miembros la inclusión del ajedrez como materia educativa en la Enseñanza Primaria y Secundaria.
Víctor Ortells
Bibliografía y Fuentes utilizadas:
- Notas: Psicólogo Dr. LaPlaza.
- Revista Alferza.
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2 comentarios en “Qué es el ajedrez en su función educativa”
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enhorabuena Victor, un articulo muy bueno. un saludo desde Icod
Muy bueno el artículo, ayuda a aclarar para que sirve la buena herramienta educativa que es la práctica de este deporte y resalta las cualidades humanas que se pueden desarrollar con dicho deporte, felicidades y a seguir escribiendi artículos de este tipo. Saludos desde Gran Canaria.