El duelo psicológico en el ajedrez
- 29/04/2009 - 19:37
- Artículos, Psicología
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En este nuevo artículo de Psicología aplicada al ajedrez he querido rescatar un antiguo artículo publicado en su momento en la ya desaparecida “revista cubana de ajedrez”, Nery Maceiras Moya (licenciada en Psicología).
La Sta. Nery Maceiras realiza su estudio sobre el duelo Psicologico en la alta competición, basado en el match por el titulo mundial entre Mikhail Botvinnik y Mihail Tal. He reforzado dicho artículo con algunas observaciones de Botvinnik, lo cual lo enriquecerá aun más (Víctor Ortells). Bueno espero que el artículo sirva para ayudar aun más a los futuros entrenadores/as del ajedrez canario.
1. Un ejemplo inolvidable: Match y Revancha por el Campeonato del Mundo entre Mihail Botvinnik y Mihail Tal.
2. Factores que intervienen en el duelo psicológico en ajedrez.
3. La sobretensión emocional en la lucha ajedrecística.
Introducción
Espera el Ajedrez por la Psicología para sistematizar toda una serie de observaciones sobre los aspectos psicológicos de la lucha ajedrecística. La bibliografía del Ajedrez está llena de tales vivencias y su influencia en el desarrollo de la partida. Los experimentos están hechos y el campo de experimentación continúa abierto.
El ajedrez ofrece una posibilidad de modelar la conducta del hombre y controlar los resultados de modo muy peculiar, resulta de nuestro interés subrayar tales posibilidades.
Sin embargo el interés de los ajedrecistas en los aspectos psicológicos ha sido muy marcado. Krogius cronológicamente señala tales esfuerzos por la importancia que los mismos guardan tanto para su preparación como para el conocimiento del contrario.
A Lasker se le atribuye ser el pionero en apreciar que tras la vida de las piezas está el individuo con su carácter y que no se pueden comprender los secretos de la contienda ajedrecística si se prescinde de la Psicología, las inclinaciones y el carácter del individuo en el transcurso de esta contienda.
Estudió detalladamente el estilo, los aciertos y fallos de sus contrincantes, a fin de servirse en la práctica de las conclusiones deducidas. En sus partidas hay demostraciones de que no siempre hizo los mejores movimientos sino los que resultaban más desagradables para sus adversarios.
Estableció que el estilo del ajedrecista refleja el carácter del individuo y demostró la verdad de su tesis en la práctica. Su intuición humana, para su época se entendió como suerte o poderes hipnóticos; detrás de todo, sólo un trabajoso estudio clasificatorio para detectar las tendencias creadoras de sus contrincantes. El fruto de su trabajo pasa al acervo práctico y lenguaje común de los ajedrecistas cuando tratan de describir un estilo y no se supera aún que uno sea posicional y el otro combinatorio.
Se trata de describir en el estilo diversos factores como el modo de pensar, el grado de emotividad, las cualidades de la voluntad, la atención y el carácter.
Alekhine continuó desarrollando las ideas de Lasker sobre la necesidad de conocer el carácter de la personalidad del contrincante. Fueron precisas sus elaboraciones al respecto y destaca la que hiciese sobre J. R. Capablanca. Aportó nuevos elementos al prever la preparación psicológica tanto en su relación directa como inversa. Somete a análisis los procesos psicológicos del pensar y el carácter, más aún, la influencia de uno sobre otro, la vinculación de uno y otro.
Posteriormente Botvinnik hace acotaciones importantes para crear un sistema de preparación y perfeccionamiento psicológico, destacando importantes parámetros, tales como el análisis de la capacidad óptima de trabajo durante la partida, la predisposición psicológica a la competición, etcétera.
Se une a estos análisis la capacidad extraordinaria de Botvinnik para transformar los datos obtenidos en concretos esquemas de aperturas, en la forma de desarrollar la lucha en sus aspectos generales. La preparación especial la situaba en la lucha contra las emociones negativas y se preparaba para luchar hasta el final.
Estas generalizaciones que alcanzó Botvinnik se aprecian nítidamente en su larga carrera y podría buscarse muchos ejemplos en ella. Aprovechamos uno de estos momentos, que en la historia del Ajedrez han llegado a ser inolvidables.
Un ejemplo sobre el duelo psicológico en el Ajedrez
En el año 1958 en match de revancha, Botvinnik retoma la corona del mundo del ajedrez y se la ciñe con fuerza después de haber ganado titánicas partidas. Quedaba claro que era necesario buscar un igual más fiable para un evento similar.
El jugador de Riga, Mihail Tal, quien naciera en el año del éxito de Botvinnik, en Nottingham de 1936, acumulaba una serie de maravillosas victorias y a la temprana edad de 23 años gana el derecho al match por el Campeonato del Mundo, sin estar aún en posesión de todos los títulos comunes. Tal, con su intrépido estilo, acapararía la atención del mundo, como no lo había logrado ningún otro jugador desde los tiempos de Morphy.
El retador por lo tanto ya tenía nombre: Mihail Tal.
Ya en la primera partida del Match por el Campeonato del Mundo, se definió el carácter de la lucha: Tal logró a través de una Defensa Francesa lo que quería, desarrollar amenazas tácticas que le propiciarán la puesta en práctica de sus recursos, los cuales obligaron a resignar en 32 movimientos a Botvinnik.
Botvinnik cambió sus planes y utiliza la Defensa Caro Kan, la cual exitosamente le había servido contra Smyslov, el reemplazo fue provechoso. Para la tercera partida Tal eligió después de:
1.e4, c6 2.Cc3, d5 3.Cf3, Ag4 4.h3, Axf3 la extraña recaptura de 5.gxf3 la cual fue criticada por los analistas y en la 5ª partida tuvo que jugar muy preciso para salvarse de un final inferior.
Para la próxima partida Tal obtiene su objetivo y por su intuición típica sacrifica una pieza que fuerza a Botvinnik a confiarse enteramente en el cálculo de variantes. Botvinnik yerra y fracasa. En el próximo juego, bajo la influencia de los anteriores también pierde.
Después de esto Botvinnik casi nivela las puntuaciones al ganar dos partidas muy agudas. Para la partida 17 se produce una repetición de la 3ª partida. Tal realiza un movimiento inferior y Botvinnik obtiene el mejor juego, dos peones de ventaja parecen asegurarle el triunfo, pero en la jugada 39 comete un error en el apuro de tiempo. Mihail Tal se corona Campeón del Mundo.
El enfrentamiento entre el estilo intuitivo y el científico no quedó resuelto en el match. Tal mismo consideró que no podría llegarse a conclusiones pues el match había estado influenciado por una mala preparación de Botvinnik, lo que se manifestó en los apuros de tiempo y en la falta de confianza en sí mismo.
Anteriormente Botvinnik no cometía errores en los apuros de tiempo, ahora su edad y la costumbre de verificar todas las variantes hacía que le diera menos peso a su intuición, lo que lo fatigaba extraodinariamente.
Tres años antes a este match intrigaba la pregunta de que si podría volver a desempeñarse en otro match, pese a su superioridad incuestionable. Ahora cercano a los 50 años, podía considerar que su nombre ya pasaba a los anales de la historia del Ajedrez, que podía descansar y dejar a la juventud el terreno de la lucha. Pero se propuso ejercitar su derecho otra vez y alcanzar si no la gloria, al menos, sí la esperanza de descubrir el secreto de Mihail Tal.
Tal estaba en una situación muy ventajosa, el problema de la edad parecía intratable, la victoria sobre Botvinnik había sido convincente (6 ganadas, 2 perdidas y 30 tablas). La situación parecía más impresionante que la que pudo tener Smyslov en 1957. Sin embargo, nadie debía olvidar la lección que diera Botvinnik en 1958. Los especialistas refrendaron los pronósticos.
Euwe escribió, que solamente Lasker había jugado eventos de clase después de los 50 años, pero en un año de profundo estudio quizás Botvinnik podía encontrar soluciones a sus problemas y podría ser un pilar como lo fue el alemán como maravilla de longevidad.
Al retornar al match Botvinnik de hecho debía superar todo lo que la había hecho fallar. Compuso su propio método de juego para enfrentar a Tal y privó al joven de cualquier posibilidad de seleccionar líneas intuitivas y si se forzaban le haría pagar un alto precio por ellas. Tal ya en el desarrollo de la revancha, se obstinó y pagó por sus decisiones antiposicionales. Botvinnik demuestra cómo el arsenal moderno de armas explosivas de Tal puede ser condenado al fracaso.
En la partida 9 se produce un ejemplo, Tal realizó 8 jugadas de peones y 3 de Dama en 12 jugadas. Trató de complicar el juego, pero el desarrollo superior de Botvinnik se impuso.
Botvinnik escrupulosamente evitó toda complicación y mostró su ventaja para jugar posiciones simples y claras, lo que llegó a ser molesto para Tal.
Para la partida 15 Tal estaba 5 puntos detrás, no renunció y ganó la 17 y la 19. Se acercó a la victoria en la partida 20, en la cual Botvinnik salva un final de torres y peón con récord de 121 jugadas. El marcador final dejó demostrado el triunfo de la lógica, la fuerza y la preparación: 10 ganadas, 5 perdidas y 6 tablas.
La riqueza de matices psicológicos se concreta partida a partida. Un ejemplo ilustrativo se da al nivel de la 13, los comentarios del propio Botvinnik los refuerzan:
Botvinnik,Mikhail – Tal,Mihail N
World Championship 24th Moscow (13), 17.04.196. [E85]
[Botvinnik,Mikhail]
La riqueza de matices psicológicos se concreta partida a partida. Un ejemplo ilustrativo se da al nivel de la 13, los comentarios del propio Botvinnik los refuerzan: 1.d4 Cf6 2.c4 g6 3.Cc3 Ag7 4.e4 d6 5.f3 0–0 6.Ae3 e5 (Si después de la décima partida mi oponente definitivamente jugó por tablas entonces, después de haber ganado la partida 12, se mostró muy agresivo, como la elección de la apertura lo demuestra. Ante esto tomo la decisión correcta de cambiar las damas.)
7.dxe5 dxe5 8.Dxd8 Txd8 9.Cd5 Cxd5 10.cxd5 c6 11.Ac4 (Esto le da al negro la posibilidad de jugar 11… cxd 12.Axd5 Cc6 tal como jugaron Boleslasky y Najdorf en Zurich de 1953. Sin embargo esta prosaica continuación no es del gusto de Tal, el juega por complicaciones, en otras palabras, que comprometan su propia posición.)
11…b5 (11…cxd5 12.Axd5 Cc6 Boleslavsky-Najdorf, Zurich 1953) 12.Ab3 Ab7 13.0–0–0 (13.Tc1 era posible pero daba lugar a varias trampas, como por ejemplo 13…cxd5 (o bien 13…Td7 14.Ce2 cxd5 15.Axd5 Axd5 16.Tc8+ Af8) 14.Tc7 Td7 15.Txb7 seguido de Axd5. Pero desde la jugada realizada se instalaba por el blanco una base posicional.)
13…c5 (Aunque esta jugada la consideré, es inconsistente. El negro deja al blanco con un peón pasado y restringido el escape de su alfil dama.) 14.Ac2 (Aquí no es difícil encontrar un plan. El plan fue ensayado exitosamente en un entrenamiento con Boleslasky. Este plan consiste en socavar la cadena de peones negros por b3 y a4. Esto mi oponente no lo consideró, por lo que se queda fuera del claro objetivo.)
14…Cd7 15.Ce2 Af8 16.Cc3 a6 (Probablemente una pérdida de tiempo. El alfil negro permanecerá ahora fuera del juego por un largo tiempo y lo que es más importante, el blanco realiza su plan sin ningún impedimiento. El negro pudo haber decidido 16…b4 )
17.b3 Tac8 18.Ad3 Cb6 19.Ae2 Td6 (Difícil una casilla para la Torre, pero hay una amenaza concreta ahora 20… b4 21.Cb1 c4.) 20.Rb2 f5 (Después de 20…b4 21.Cb1 c4 22.Axc4 Txc4 23.Tc1 el blanco penetra a lo largo de la columna alfil dama)
21.Tc1 Tf6 22.a4 (Ahora como 22… b5 23.Cb1 podría dejar al negro con muchos puntos débiles, él toma la decisión de abrir la columna caballo dama la cual pronto será ocupada por el blanco.)22…bxa4 (22…b4?! 23.Cb1) 23.bxa4 a5 (23…c4 24.Rc2 Ab4 25.Tb1 Axc3 26.Axb6 (o bien 26.Rxc3 Cxa4+ 27.Rc2 no habría diferencia))
24.Rc2 c4 25.Tb1 Ab4 26.Ca2 (Obliga a desbloquear la columna.) 26…Ac5 27.Axc5 Txc5 28.Cc3 (Aquí valoré que con 28.f4 podía ganar material y que el negro podía encontrar difícil defender sus piezas menores, pero podría darse un momento tenso para la quinta hora de juego y no quería presentar a mi oponente ninguna oportunidad de contrachances tácticos.)
28…Ac8 29.Tb2 Ad7 30.Thb1 Axa4+ 31.Cxa4 Cxa4 32.Tb8+ Rg7 33.T1b7+ Tf7 34.d6 Txb7 35.Txb7+ Rf6 36.Txh7 Tc8 37.d7 Td8 38.Axc4 Cc5 39.Tf7+ Rg5 40.Ab5 fxe4 41.fxe4 1–0
Factores que intervienen en el duelo psicológico en el Ajedrez
El ejemplo de Botvinnik parece suficiente para señalar los aspectos psicológicos que intervienen en el duelo ajedrecístico y parecería mejor no hacer una intervención en tal sentido que encasillara la vida en una llave clasificatoria.
La victoria de Tal como Campeón del Mundo sobre Botvinnik, su carrera ascendente, los prejuicios bien asentados sobre la edad, podrían considerarse barreras que entorpecieran la percepción optimista de Botvinnik sobre cómo afrontar el match de revancha.
No podríamos estudiar factores psicológicos aislados, sino que habría que valorarlos en el sistema complejo de la personalidad de los contendientes. Así desde la perspectiva de Botvinnik se manifiesta no sólo una capacidad para pensar, sino para pensar y sentir, capacidad para orientar su conducta a través de un modelo, capacidad para que ese futuro modelo logre la concreción adecuada en cada uno de sus actos.
Esto necesariamente implica una amplia reflexión del modelo y sobre sí mismo para alcanzarlo.
Este proceso pudiera parecer muy simple, si es que no se tiene en cuenta las dudas continuas que nos pudieran asaltar, el temor al fracaso u otras vivencias complejas que exigen de una reconstrucción intelectual en todas las direcciones de la personalidad en que se den síntomas o sean causas de ellas.
Solo ante un proceso de este tipo el hombre logra superar, transformar la vida y a sí mismo. Las orientaciones básicas se concretan en un proyecto con objetivos concretos, que prevé la organización de la conducta, de las acciones y los medios necesarios para la consecución de tales objetivos.
El proyecto indica lo que quiero alcanzar, lo que se va a hacer y la valoración sobre las posibilidades propias para obtenerla. En esta unidad integrativa la personalidad alcanza dirección y fuerza valorativa lo que le permite acopiar los medios necesarios para la ejecución del proyecto. Sin embargo a más de uno no nos faltarán proyectos que no se concretaron, por lo que es importante analizar cómo éste logra eficiencia.
Primero se produce una fuerte interacción entre todo aquello que puede ser un acicate para emprender la lucha, con un desmenuzado inventario de todo lo que haría falta para llevar a vías de hecho la empresa propuesta y un diagnóstico profundo de sí mismo.
En otros términos se aprecia la interacción de las fuerzas motivacionales; la racionalización de lo propuesto mediante la organización del proyecto en tiempo, medios, vías y otros recursos necesarios con un balance autoconsciente para poderse abrir ante la idea innovadora y afrontar los riesgos que implica.
Segundo se produce una priorización de las fuerzas disponibles para emprender este proceso de auto transformación y que mantendrán la tensión necesaria para no flaquear en el empeño propuesto.
Tercero el proyecto necesita una evaluación en el contexto general de la vida y obra del individuo, en tanto la construcción del sentido que el mismo adquiere en tal elaboración se erige en una de las fuerzas de mayor valor motivacional.
Cuarto el auto diagnóstico de sí mismo, será el factor de mayor nivel de regulación, en tanto concretizará las exigencias del proyecto a las posibilidades reales con que contamos. El proyecto de esta suerte se somete a duras pruebas de reflexión y construcción de valoraciones que van ganando cada vez más en especificaciones con lo que garantizará la expectativa realista de su ejecución con probabilidades altas o al menos bastante altas de éxito.
Este auto diagnóstico implica un conocimiento exacto de las exigencias del proyecto para poder evaluar en qué lugar se hallan nuestras capacidades, necesidades, conocimientos, así como las posibilidades y perspectivas externas en qué medida podrían favorecer o entorpecer la ejecución del mismo.
Conociendo de ésta forma qué se requiere de nosotros para poder cumplir con la organización y planificación ideada se requiere de una alta responsabilidad individual en cada acto, de manera de garantizar la estabilidad y nivel de comportamiento personal que se requiere de la auto programación de tareas para alcanzar este tipo de metas.
Pero en el ajedrez nuestro plan siempre entra en confrontación con los planes del adversario, en la preparación psicológica cobra gran valor este mismo análisis del contrario para entonces poder reajustar nuestro propio diagnóstico a las características de éste, de tal forma de sacar algún provecho extraordinario, no ya sólo de uno mismo sino de las limitaciones que él pudiera tener para emprender la lucha con una connotación inesperada o fuera de lo habitual o molesta dada las posibles expectativas que pudo haber forjado.
¿Qué motivaciones animaban a Tal para emprender el match? ¿Cuáles eran las perspectivas de la organización de su actividad? ¿Qué valoraciones tenía de sus posibilidades de vencer? ¿Cómo podría argumentar tales problemáticas dado los resultados alcanzados? ¿Estaría en condiciones de valorar justamente a Botvinnik? ¿Qué se propondría vencer en Botvinnik?
¿Qué daba por sentado de no ser un problema para él del juego de Botvinnik? ¿Serían claros sus objetivos de entrenamiento? ¿Qué significaba para Tal obtener la victoria? ¿Qué tipo de lucha en el tablero estaría dispuesto a sostener? ¿Qué tareas de entrenamiento realizaría si mantuviera su línea combinatoria?
¿Cuáles sistemas de apertura? ¿Cómo reducir estos sistemas a las características de un juego posicional? ¿Qué elecciones podría hacer para que le resultaran más molestos?, etcétera.
Producto de estos análisis terminarían los ajustes del plan de Botvinnik. El match sólo fue la concreción temporal de una lucha donde se evaluó, a través de una cuidadosa elaboración personal el modelo futuro, efectivo en la regulación para el match y que le permitió a Botvinnik una orientación continua en sus objetivos. La partida valorada fue antecedida de una derrota para Botvinnik, ¿qué garantía está en la base de permanecer orientado hacia los objetivos?, podríamos peguntarnos.
Evidentemente hay un alto nivel de fundamentación en cada tarea propuesta, en cada fuerza sostenedora del nivel de tensión necesario, en los tipos de decisiones que se adoptarían, en las alternativas a tener en cuenta, etc. Esto implica una alta capacidad para fundamentar los análisis, utilizando para ello una amplitud de categorías y valoraciones que impiden la rigidez, el dogmatismo o las fantasías de los mismos. Pero esta capacidad analítica sería muy limitada si es que no llevara a la búsqueda consciente de las causas del comportamiento y la fuerza necesaria para superar los conflictos.
La capacidad de Botvinnik para regular su comportamiento a través de objetivos y proyectos mediatos muestra un alto nivel de precisión del acontecimiento futuro con una riqueza de contenido muy alta en toda su proyección. Se ha constatado, según afirma el psicólogo F. González Rey que el hombre que actúa en calidad de sujeto activo sobre sus conflictos y contradicciones, reduce en gran medida la aparición del stress emocional.
Al stress nos hemos querido referir por la importancia que tiene para la lucha ajedrecística y por las posibilidades que abre el Ajedrez de explorar en uno de los problemas actuales de la Psicología y la Neurología, en la reacción del cerebro ante un aumento ilimitado de información que se recibe y cómo se adapta a esas condiciones de funcionamiento.
Esta pregunta de actualidad, constituye un problema práctico porque se han incrementado los casos de alteraciones de la actividad nerviosa superior del hombre y ellos indudablemente relacionados a la necesidad de recibir información y tomar decisiones en el curso de intervalos cortos de tiempo. El Ajedrez en tal sentido pudiera ofrecer un campo de experimentación muy especial.
Las neurosis informacionales
Las neurosis informacionales son neurosis de carácter psicógeno, las cuales surgen como consecuencia de la combinación desfavorable de tres factores:
1. Un gran volumen de información, sujeta a procesamiento y asimilación incluyendo también la toma de decisiones.
2. Déficit prolongado de tiempo para realizar este tipo de trabajo.
3. Un alto nivel de motivación.
La combinación desfavorable de estos tres factores conduce a alteraciones de regulación de la conducta. Experimentalmente se han obtenido datos que están muy en relación con las características del duelo psicológico que nos ocupa. Se reportan experimentos con perros en los cuales se forman reflejos condicionados motores alimentarios.
Los estímulos condicionados eran fortalecidos desde diferentes fuentes, por lo que el animal, si es que quería comer, debía diferenciar entre un gran número de estímulos condicionados, tarea que se fue complejizando cuando tales estímulos se producían sin orden e implicaba un esfuerzo de discriminación para saber cual fuente tenía el alimento, de acuerdo al estímulo que estuviera actuando.
Ante esta complejidad se aprecia que en el animal se reduce la velocidad de las respuestas motoras, se dan carreras equivocadas hacia los recipientes, hay una inhibición para diferenciar correctamente, se producen mayor número de carreras no hacia las fuentes alimentarias sino a las tazas de agua, se orinan más a menudo, etcétera.
Si el experimento continúa además de estas manifestaciones se aprecia rechazo hacia la comida, variación en las reacciones vegetativas, contracciones de las patas y variaciones del tono emocional. Si los sistemas de estímulos se integraban con largos períodos de tiempo estas reacciones no se producían, pero si el tiempo para integrar las diferenciaciones del sistema de estímulos se reducía aparecían reacciones motoras patológicas, tales como contracciones de los músculos del cuello, movimientos forzados de la cabeza.
La combinación de estos 3 factores también pueden darse en una relación óptima y esto ocurre cuando el volumen de información, el intervalo dedicado al procesamiento y el nivel de excitación emocional se encuentran en una interrelación que propicia el máximo de la actividad nerviosa superior.
El cerebro tiene sus propios mecanismos de compensación para regular el nivel de actividad en las condiciones de cargas informacionales crecientes. Una de estas vías de autorregulación, al complejizarse la actividad analítica sintética, es la reducción de velocidad en la respuesta motora, el animal cada vez se vuelve más lento. Si no se le permitiera responder con mayor lentitud, sólo comienza a reaccionar ante unos estímulos y no ante otros, aunque esto le implique recibir menos alimentos pero disminuye la actividad analítica sintética.
Pero si no se lograra esta autorregulación, entonces se producirían alteraciones que surgen por los siguientes mecanismos:
1. Se produce una sobretensión tanto de la fuerza como de la dinámica de la excitación y la inhibición. Se enfrentan reflejos condicionados positivos y negativos o compiten entre sí los positivos.
2. El déficit de tiempo crea la condición en la cual la información de alto significado no puede ser elaborada. Se exalta así la reacción de orientación, las reacciones se hacen más lentas, se limita la posibilidad de asimilación lo que conduce al incremento de reacciones erróneas.
Las diferenciaciones sutiles se hacen más difíciles pues se exige continuamente de reacciones de orientación que conducen a la ruptura de la actividad nerviosa superior.
3. La sobretensión en la actividad sintética del cerebro hace que la función de integración se debilite.
4. La sobretensión emocional y la descoordinación en la actividad hace que se altere la adopción de decisiones.
La influencia de la falta de tiempo en la contienda ajedrecística ha ganado más de un espacio de muchas publicaciones. Krogius valora su influencia negativa y subraya el descenso del rendimiento en la actividad mental, pero acota que el pensamiento tiene un índice de productividad mayor, cuando la falta de tiempo aparece paulatinamente y sin cambios bruscos en la partida.
No pasa inadvertido para el maestro y psicólogo como la escasez de tiempo dificulta valorar la posición mediante deducciones (¡la función integrativa del cerebro está afectada!) y por lo común se reduce el cálculo de variantes.
La intuición y la abstracción lógica pierden efectividad, por lo que la creatividad desciende.
Un estudio prometedor estaría en buscar la combinación óptima de estos 3 factores para elevar la productividad del trabajo del ajedrecista. Índice que tendría un carácter netamente individual, pues la falta de tiempo es una particularidad propia, como lo son las particularidades de la actividad nerviosa superior, las genéticas y otros factores que pueden estar en la base del organismo como causas de astenias.
De hecho, en la preparación psicológica del ajedrecista está un por ciento alto de la efectividad que alcance en competencia; allí se estará afinando el instrumento principal de la lucha.
Bibliografía y Fuentes utilizadas:
- Botvinnik’s Best Games 1947 1970. Autor: Botvinnik, M. Batsford. London, 1972.
- La formación de los proyectos de vida del individuo una necesidad social. Autor: D’Angelo, O. Revista Cubana de Psicología. Vol. III, Nº 2, 1986.
- El problema de la anticipación a la luz de la Psicología de la Personalidad. Autor: González Rey, F . Revista Cubana de Psicología. Vol II, Nº 1, 1985
- Patología experimental de la Actividad Nerviosa. Autor: Jananashvili, M. Ed. Mir, Moscú, 1978.
- Psicología del Ajedrez. Autor: Krogius, N. V . Colección Escaques. Barcelona, 1980.
- Revista Cubana de Ajedrez. Nery Maceiras Moya (licenciada en Psicología).
- Base de datos: Víctor Ortells
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