Secretos de alcoba
- 01/02/2009 - 14:25
- Historia del ajedrez, Resto del mundo
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Me escribe mi amigo Víctor Ortells sobre un nuevo proyecto ajedrecístico que tiene ideado para Internet.
Me dice que como colaborador tengo que aportar una fotografía, que hago; un pequeño currículo, que resumo: “Soy un pésimo jugador (2.070 puntos ELO), un buen periodista y un gran historiador del juego-ciencia” y que puedo aportar todos los artículos que quiera.
Y ahí me toca la “fibra”, claro está.
Voy a colaborar con una sección que paso a denominar “Secretos de alcoba”. Poco antes de acostarme, desde que tengo uso de razón (!?), leo algún detalle de uno de mis variados libros históricos de ajedrez. Así hasta que el sueño me vence… .
Es mi firme propósito comentar aquí parte de esas lecturas tan amenas y que tan buenos recuerdos me traen.
Y comienzo con una partida de Bobby Fischer. ¡El ídolo de masas!. La primera disputada casi seis meses después de su abandono del Interzonal de Sousse (Túnez). Se fue a Israel (¡quién lo diría!). En plan vacaciones, jugando un torneo de fuerza media, pero eso sí, sacando tres puntos y medio de ventaja al segundo clasificado. A serenar sus nervios. No podía soportar “que aquellos patosos” como denominó a los participantes de Sousse no lo idolatraran… .
Típico comportamiento de los seres humanos. Tienen enfrente al mejor jugador de la historia y en vez de apoyarle, ¡a criticarle se ha dicho!… .
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