Charles Chaplin
- 15/01/2009 - 17:46
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En la Revista de ajedrez 64, año uno, número cinco de agosto de 1979, en las páginas “280 y 281”, Charles Chaplin, escribió lo siguiente:
Durante un descanso de “El Pibe”, Samuel Reshevsky, de siete años, campeón mundial de ajedrez de niños, visitó el estudio. Él fue a dar una exhibición al Athletic Club, que consistía en jugar contra veinte jugadores aficionados al mismo tiempo; entre ellos estaba el Dr. Griffiths, campeón de California.
Tenía un rostro pequeño, pálido y delgado, con grandes ojos que clavaba desafiante cuando estaba reunido con gente. Yo había sido advertido que era temperamental y que raras veces daba la mano a alguien. Después que su manager nos dio a conocer y habló unas pocas palabras, el niño saltó, silencioso, presentándose como si fuera un astro. Continué con mi descanso, prestando atención a una cinta de film.
Un momento más tarde me volví hacia él. “¿Te gustan los duraznos?”. “Sí”, contestó. “Bueno, nosotros tenemos un árbol colmado de ellos en el jardín, tú puedes trepar y conseguir algunos, al mismo tiempo puedes traer uno para mí”.
Su rostro se iluminó. “Oh!, Bueno! ¿Dónde está el árbol?”. “Carlos te lo mostrará”, dije, refiriéndome a mi agente de publicidad. Quince minutos después regresó, contento, con muchos duraznos. Este fue el comienzo de nuestra amistad.
“¿Sabes jugar al ajedrez?”, preguntó. Debí admitir que no sabía. “Yo te enseñaré. Ven a verme esta noche. Jugaré contra veinte jugadores a la vez”, dijo jactanciosamente. Le prometí que iría después de cenar.
“Bien, yo llegaré temprano”.
No es necesario comprender ajedrez para apreciar el drama de aquella noche: veinte hombres de mediana edad meditaban en sus tableros, puestos en un dilema por un mocoso de siete años que aparentaba aun menos edad. Observarlo caminar alrededor de un tablero a otro era un drama en sí.
Había algo de surrealismo en la escena: una audiencia de 300 o más personas sentadas en fila a ambos lados del hall, observando en silencio a un niño que oponía su inteligencia a la de serios adultos. Algunos parecían condescendientes, reflexionando con una sonrisa de Mona Lisa.
El mocoso estuvo maravilloso; todavía me perturba, porque recuerdo aquella cara encenderse de rojo y luego tornarse pálida: estaba pagando un precio con su salud. “Aquí!”, Un jugador lo llamaba y el niño corría, estudiaba la posición unos pocos segundos y luego, abruptamente, hacia una movida o decía. “jaque mate!”, y un murmullo de risas se transmitía a través de la audiencia. Le vi dar mate a ocho jugadores en rápida sucesión, lo que provocó risas y aplausos.
Y ahora estaba estudiando la posición del Dr. Griffiths. La audiencia permanecía silenciosa. Repentinamente hizo su jugada y se alejó, entonces me vio. Su rostro sé encendió y me saludó, haciéndome señas que no tardaría mucho.
Después de dar mate a otros jugadores retornó al tablero el Dr. Griffiths, quien estaba todavía profundamente concentrado. “¿No ha jugado Ud. todavía?”, Interrogó el niño, impacientemente. “Oh, vamos, dese prisa!”. Griffiths sonrió.
El niño lo miró fieramente. “Ud no puede vencerme!. Si Ud. mueve aquí, yo jugare allí! Y si Ud. contesta eso, yo respondo esto!”. Él recitó en rápida sucesión siete u ocho movimientos posteriores. “Nosotros estaremos aquí toda la noche, así que llámeme si esto es tablas”.
El Dr. asintió.
Como ven, en un descanso del film “El Pibe” se conocieron él y Sammy. Poco después jugarían al ajedrez, en un descanso del film “La Marca del Zorro”.
Veamos una partida que jugó Chaplin contra Reshevsky.
Charles Chaplin – Samuel Reshevsky
Partida amistosa, 1940
1.e4 e5 2.Cf3 Cf6 3.d4 exd4 4.e5 Ce4 5.De2 Cc5 6.Cxd4 Cc6 7.Ae3 Cxd4 8.Axd4 Ce6 9.Ac3 Ae7 10.Cd2 0-0 11.Ce4 d5 12.0-0-0 Ad7 13.Cg3 c5 14.Ad2 b5 15.Cf5 d4 16.h4 Cc7 17.Cxe7+ Dxe7 18.Ag5 De6 19.Rb1 Cd5 20.g3 Cb4 21.b3 Da6 22.a4 Da5 23.Rb2 bxa4 24.Ta1 Tab8 25.Rc1 a3 26.Ad2 Ae6 27.Axb4 cxb4 28.Da6 Dc5 29.Ac4 Tbc8 0-1
Fuentes:
Revista de ajedrez 64, año uno, número cinco de agosto de 1979.
Internet.
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